
Si eres amante del fuet, una de las grandes joyas charcuteras de nuestra gastronomía, seguro que alguna vez te has preguntado cómo debes conservarlo correctamente para que no pierda el sabor ahumado y la textura que tanto le caracteriza. Puede parecer un detalle sin importancia, pero guardarlo en el lugar y temperatura adecuados es clave para no echarlo a perder antes de tiempo.
A continuación, recopilamos unos sencillos trucos para disfrutar de un fuet tierno y sabroso durante mucho más tiempo y tenerlo siempre en un estado óptimo para preparar tus mejores aperitivos, ¡ñam, ñam!
Probablemente ¡la pregunta del millón! ¿Mejor fuera o dentro de la nevera? Los expertos en embutidos dicen que, una vez abierto, la mejor opción es guardarlo dentro del frigorífico, pero todo va a depender de cuánto tardes en comerlo. Por un lado, el ambiente fresco y estable de la nevera ayuda a mantenerlo en buen estado incluso hasta tres semanas, pero ¡mucho cuidado! La humedad excesiva puede propiciar la aparición de moho –no lo confundas con la fina capa blanca que lo recubre, aquí puedes saber más sobre qué es lo blanco del fuet y por qué es fundamental para su buena conservación–.
Aquí va un truco: envuelve bien el extremo empezado del fuet en papel vegetal o film transparente, así evitarás que coja humedad o se reseque. Y si vas a comerlo en pocos días y no está empezado, mejor dejarlo fuera de la nevera en un lugar fresco, ventilado y sin que le dé la luz.
Guardar el fuet en la nevera, sin duda, tiene sus pros, atento:
Eso sí, guardar el fuet en la nevera también tiene sus contras:

Ya hemos repasado los consejos generales, ahora vamos a lo práctico: ¿Cómo guardo el fuet si está empezado o no, si lo tengo en casa o me lo llevo de pícnic? El método de conservación ideal dependerá de cada caso, por lo que te dejamos una guía sencilla con los mejores tips para que siempre puedas disfrutar de tu embutido favorito de la mejor manera.
Si aún no has abierto el fuet, la mejor opción es dejarlo en su envase original, ya que está específicamente diseñado para protegerlo de la humedad y el aire.
Además, debes guárdalo en un lugar seco, oscuro y, preferiblemente, con una temperatura entre los 15º y 20°C, como una despensa. Estas condiciones imitarán el curado original del fuet, por lo que podrás conservarlo entre 2 y 3 meses –y siempre respetando la fecha de consumo preferente– sin que pierda su sabor, aroma y propiedades.
¿Buscas un formato más práctico? No te pierdas nuestro mini fuet para aperitivos rápidos: ideal para picar en el momento sin preocuparte de conservarlo ¡te lo habrás comido antes de que te des cuenta!
Una vez abierto, lo principal es envolver la parte cortada con papel film o de aluminio para protegerla del aire, pero aquí te desvelamos nuestro truco infalible: echa unas gotas de aceite de oliva en la superficie para evitar que se reseque y colócalo en la zona media del frigorífico, donde la temperatura es estable. ¡Ah! Y recuerda sacarlo 20 o 30 minutos antes de comerlo para que recupere su textura y sabor, ¡estará perfecto!
A veces no tenemos la información suficiente y cometemos fallos que harán que nuestro fuet se estropee antes de tiempo. Recopilamos los errores más comunes para que no te pasen:
Seguro que, alguna vez, te has encontrado el fuet duro tras pasar unos días en la nevera. Esto es debido a que la temperatura fría y seca del frigorífico puede deshidratar su piel, haciendo que pierda elasticidad y se endurezca rápidamente. ¿Solución? Mételo en un recipiente hermético en el que controles la humedad o tápalo con papel vegetal, ¡recuerda que también necesita respirar!
Esta deshidratación tiene que ver con el proceso de curación del fuet, si quieres saber más puedes leer cómo se hace el fuet para conocer el paso a paso completo.
Como cualquier otro producto curado, el fuet también tiene un ciclo de vida limitado. Por ello, si ves que presenta un moho negro o verdoso –no confundir con su capa blanca natural–, desprende un olor rancio o tiene una textura húmeda y pegajosa, lo mejor es que lo tires inmediatamente, ya que son señales que indican que ha perdido sus propiedades y no es apto para su consumo.
En Campofrío nos tomamos muy en serio el proceso de curado, envasado y conservación de nuestros productos para asegurar la máxima calidad y seguridad alimentaria, pero ¡recuerda! A la hora de guardar el fuet sigue los pasos que hemos aprendido para disfrutar de tu embutido favorito de la manera más segura posible.
Ya lo sabes todo, pero aquí te dejamos una tabla resumen sobre cuánto tiempo dura el fuet según el método de conservación que elijas:
| Método | Tiempo aproximado | Consejo |
|---|---|---|
| Sin abrir, ambiente fresco | 2-3 meses | Mantener en su envase original |
| Abierto, en nevera | 7-10 días | Envolver el corte en papel vegetal o film |
| Congelado en porciones | 2-3 meses | Descongelar lentamente en la nevera |
¿Quieres alargar aún más la vida útil del fuet? Descubre si se puede congelar el embutido y cómo hacerlo sin que pierda ninguna de sus propiedades.
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Con estos consejos, ya eres todo un experto en mantener la textura, sabor y olor tan característicos del fuet. Así tendrás siempre listo tu embutido favorito para un buen picoteo, ¡a disfrutarlo!
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